AGUSTÍNCATALDO IGLESIAS Volver al inicio
MI HISTORIA · 23 DE SETIEMBRE DE 2026

Nunca más esconder el amor

Durante muchos años, amar también fue esconderme. Un recorrido sobre sanar, sobre Rodrigo y sobre por qué se marcha.

Estatua de una mujer de mármol con dos manos sobre ella y la frase: Durante muchos años amar también fue esconderme

Durante muchos años, pensar en enamorarme —o siquiera intentar hacerlo— terminaba siempre en un llanto profundo.

Rodrigo sobre la espalda de Agustín, riendo, en un camino arbolado

Hace poco, viendo una serie con una historia parecida, algo me hizo volver a ese lugar. Y entonces me di cuenta de algo: hacía muchos años que ya no lloraba así.

Y entendí por qué.

Rodrigo abraza a Agustín por detrás junto a un río

Conocer a Rodrigo, formar una familia juntos, proyectar nuestras vidas, amar y sentirme amado fue también sanar. Fue cura para muchas heridas que durante demasiado tiempo cargué conmigo.

Rodrigo con los brazos abiertos frente a Agustín, que sonríe, en una avenida de árboles

Pero no porque alguien viniera a salvarme.

Fue porque Rodrigo me acompañó a ser libre.

Agustín y Rodrigo cruzando una calle por la senda peatonal, jugando

Libre de prejuicios.
Libre de vergüenzas.
Libre de culpas.
Libre de mandatos.
Libre, incluso, de personas que alguna vez me hicieron creer que había algo de mí que debía esconder.

Y en esa libertad pude encontrarme con una de mis mejores versiones: con mi yo libre.

Agustín y Rodrigo de espaldas, mirándose y riendo

Hoy se marcha.

Se marcha porque los derechos se defienden.
Se marcha porque las luchas que conquistaron libertades se sostienen.
Se marcha porque todavía hay quienes necesitan poder vivir, amar y formar una familia sin miedo, sin culpa y sin esconderse.

Estatua de mármol con la frase: El amor es libertad

Nunca el amor puede ser vergüenza.

El amor es libertad.

Sobre ese niño que alguna vez creyó que debía esconder una parte de sí, escribí también en mi columna del Día del Orgullo.

Agustín
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