Quince días: una realidad ficcionada
Una película brasileña que, en cien minutos, cuenta una historia de amor y todo lo que hay detrás: crecer con obesidad, ser gay, la amistad y la familia. Se ve en Netflix.
Quince días recoge, en 100 minutos y de una forma casi quirúrgica, una hermosa historia de amor y todo lo que hay detrás.
Habla de crecer con obesidad. Del desprecio, de los insultos, de los miedos. De la sobreadaptación para intentar pasarla un poco menos mal y, también, de la soledad.
Habla de ser gay. De los miedos, los fantasmas, la homofobia y los rechazos. De todo aquello que muchas veces se aprende a esconder para poder seguir adelante.
Pero también habla de que hay un día después. De cómo la amistad puede romper barreras y, cuando no logra romperlas, puede transformarlas en un refugio que cuida, acompaña y contiene. Un lugar donde resguardarse mientras afuera las cosas siguen siendo difíciles.
Habla de la enorme diferencia que puede hacer una familia que cuida y, también, de las marcas que deja una que elige no hacerlo.
Es una ficción que cuenta a la perfección una historia. Tan a la perfección que parece real.